ESTAMOS EN VIVO
La inflación de alimentos alcanzó 3,2% en febrero y acumuló un alza de 52% en los últimos 12 meses. Se ubicó 0,8 puntos por encima del Índice general de Precios al Consumidor (IPC), que fue de 2,4% en el segundo mes del año, informó este viernes el INDEC.
El aumento en los precios de los alimentos es el que más afecta a los sectores vulnerables, que destinan la mayor parte de su ingreso a cubrir la canasta básica. Por eso, es el rubro de mayor incidencia en el costo de vida de todo el país.
De acuerdo con los datos del INDEC, en la comparación mensual, los productos que más subieron de precio fueron la lechuga (26,7%), el kilo de naranjas (12,8%) y los cortes de carne nalga (13,6%) y cuadril (13,1%).
El aumento del rubro de Alimentos y Bebidas no alcohólicas acumuló un alza de 52% en los últimos 12 meses.
Los 10 alimentos que más subieron de precio en febrero
En febrero, respecto de enero, los diez alimentos que más aumentaron de precio son los siguientes:
-Lechuga: (26,7%)
-Naranja: (12,8%)
-Nalga: (13,6%)
-Cuadril: (13,1%)
-Paleta: (12,6%)
-Carne picada común: (11,3%)
-Asado: (9,9%)
-Café molido: (7%)
-Gaseosa base cola: (4,4%)
-Galletitas dulces envasadas sin relleno: (4,1%)
Los alimentos que bajaron de precio en febrero
El mes pasado también hubo un grupo de alimentos que anotó deflación:
-Limón: (-25,3%)
-Tomate redondo: (-18,4%)
-Zapallo anco: (-12,5%)
-Arroz blanco simple: (-8,2%)
-Batata: (-6,8%)
-Papa: (-6,2%)
-Cebolla: (-6%)
El consumo de carne vacuna en la Argentina había sufrido una caída a niveles históricos, pero ahora parece mostrar señales de recuperación, según un relevamiento realizado por la consultora del especialista Andrés Costamagna.
En este informe se reveló que durante julio se registró un aumento en las ventas tanto en carnicerías barriales como en supermercados.
Este repunte, cercano al 10% en los últimos dos meses, elevó el consumo a un ritmo de 51 kilos por persona por año, pero se mantiene lejos del récord histórico de casi 80 kilos por persona por año.
No obstante, el incremento en la demanda no vino solo, ya que en julio el precio promedio de la carne experimentó un alza del 5%, un movimiento moderado en comparación a otros sectores pero que podría intensificarse en los próximos meses -según publica Ámbito-.
Según Costamagna, los precios de los cortes más premium, como el vacío, la colita de cuadril y el lomo, fueron los que más subieron. Mientras, el asado por ser menos utilizado para carne picada y exportación, mantuvo ofertas atractivas en el mercado.
El consultor anticipa que los precios de la carne podrían aumentar un 6% en las próximas semanas, en lo que describe como “un típico movimiento estacional” que se profundiza a medida que se acerca el verano.
Al momento de hacer un relevamiento de precios en mostrador, la gente se encuentra con los siguientes precios: asado $6.499, vacío $7.699, matambre $6.999 y chorizos por $5.999. Entre otras opciones no tan habituales está la tapa de asado $6.499 y la falda en tira por $4.999.
En tanto, la carne de cerdo, que se mantenía como lo más económico, también mostró un alza significativa del 31% en las últimas semanas, pero permanece como la opción más barata.
Ya en el ámbito de las exportaciones, la industria frigorífica argentina exportó 47,36 mil toneladas de carne vacuna en junio y registró una recuperación del 2,4% mensual tras tres caídas consecutivas, según dio a conocer la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
China permanece como el principal destino, con un aumento del 14,9% en las exportaciones en junio y llegó a el 70,1% del total exportado. Pero no todo son buenas noticias; el precio promedio por tonelada exportada al país asiático cayó un 19% anual, situándose en 3203 dólares.
Esta caída en los precios promedio de exportación se replicó en casi todos los destinos, con una baja del 13,2% en comparación con junio del año pasado. Aunque las exportaciones totales crecieron un 13,6% anual en junio, la facturación cayó un 1,4% debido a la disminución del precio promedio.
Para el sector el consumo interno muestra signos lentos de recuperación, pero las expectativas de aumentos en los precios de la carne vacuna y porcina se consolidan.
El desafío para el mercado local es equilibrar esta demanda con la presión sobre los precios, especialmente en un contexto donde las exportaciones también juegan un papel crucial.
El sector frigorífico se encuentra en una posición compleja, con la necesidad de mantener la competitividad en los mercados internacionales, a su vez que enfrenta el ajuste de los precios.
Con las proyecciones actuales, los próximos meses serán bisagra para determinar cómo se estabiliza el precio de la carne.
El Gobierno Nacional dispuso que la segmentación tarifaria del servicio de gas se mantendrá hasta el 1 de abril próximo y, a partir de ahí, comenzará a regir un nuevo esquema para otorgar subsidios.
Así lo anunció esta mañana el secretario de Energía, Eduardo Rodríguez Chirillo, quien subrayó que la "readecuación" de los subsidios apuntará a "su focalización en el sector más vulnerable" de los usuarios.
"La segmentación de subsidios que realizó el Gobierno anterior ha tenido falencias, ya que los usuarios siguen recibiendo subsidios generalizados y, además, existe falta de control de padrón de usuarios", enfatizó el funcionario.
En ese sentido, explicó que la "propuesta de cambio" será "determinar los ingresos totales del grupo familiar y fijar una canasta básica energética con tipos de consumo en las distintas zonas del país, para que el subsidio que otorgará el Estado sea diferencial cuando el precio de esa canasta básica supere un porcentaje determinado de los ingresos totales del grupo conviviente".
Rodríguez Chirillo se expresó así en el marco de la audiencia pública para la adecuación transitoria de las tarifas de transporte y distribución de gas, que se lleva a cabo este lunes.
En esa audiencia, que se realiza de manera virtual y es organizada por el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) también se va a discutir el índice de actualización mensual de las tarifas.
Para el funcionario, en la actualidad "se observa un agotamiento de un modelo que llegó a su fin y que nos dejó en una situación de vulnerabilidad de los sistemas energéticos".
"Las administraciones anteriores dejaron una situación que se puede resumir así: el sistema energético actual se encuentra altamente desinvertido, desfinanciado, ineficiente, con riesgo de desabastecimiento y con una balanza comercial deficitaria de US$30.000 millones en los últimos diez años", afirmó.
Y añadió que, para revertir esta situación, "entre nuestros objetivos están asegurar el suministro, revertir el balance comercial energético deficitario en el corto plazo, que las tarifas aseguren la sustentabilidad financiera del sector, reasignar los subsidios a los sectores más vulnerables, que el sector privado sea el responsable de la expansión de la infraestructura a su propio riesgo".
Por su parte, el interventor del Enargas, Carlos Casares, sostuvo que si bien existieron adecuaciones transitorias, regladas por un decreto de 2020, "no se ha llegado a un acuerdo definitivo de renegociación. Por lo tanto, se considera finalizada esa etapa".
A su criterio, "en esta nueva gestión se entiende necesario brindar señales claras y precisas para un consumo eficiente y racional para los distintos tipos de usuarios. El objetivo es evitar que la prestación de los servicios de transporte y distribución de gas devengan en la obsolescencia de los activos de las empresas prestadoras y una profundización de los inconvenientes derivados de la falta de renovación de redes y su ampliación".
"Dadas estas condiciones, resulta necesario adoptar medidas que permitan asegurar la continuidad de os servicios públicos de gas. Por eso, además de llevar adelante la readecuación tarifaria, es necesario aprobar los ajustes periódicos", resaltó Casares.
Las fluctuaciones en los precios de los productos alimenticios son una realidad que afecta a los consumidores día a día. La variación de precios puede resultar considerable en un corto período de tiempo, generando un impacto en el presupuesto familiar.
Y los números dan cuenta de eso, según un informe de la consultora LCG, la primera semana de enero cerró con una inflación de 4,6 % en alimentos y bebidas. Si bien desaceleró 2,6 puntos porcentuales respecto a la semana anterior, la suba promedia fue de 30,8 % en las últimas cuatro semanas y 32,5% punta a punta en el mismo período.
Es así que la inflación promedio continúa acelerándose y aumentó en 3,7 % en la semana, sobrepasando el 30,8% mensual promedio.
Según el informe, 9 de las 10 categorías reflejan inflaciones mensuales mayores al 20%, y 5 de las mismas se encuentran por encima del promedio mensual y explican el 68% de la variación mensual total.
¿A qué se debe?
El fin de los acuerdos de precios, el primer incremento de naftas post balotaje y la suba del 118% en el dólar oficial presionaron la inflación de diciembre, que los principales informes privados calcularon entre el 25 y el 31 %.
Uno por uno
En lo que refiere al 30,8%, el rubro de carnes explica un tercio de la inflación aportando 10,86%. Bebidas e infusiones con 4,71%, lácteos y huevos con 4,56% y panificados con 4,1%, completan los rubros que más aportaron e impactaron en las últimas cuatro semanas, lo que explica el 78,66 % de la inflación, según publica NA.
En lo que fue la primera semana de enero, el aumento más significativo se dio en los panificados, que con un aumento en la semana de 9,84% fue la categoría más influyente en la inflación semanal y junto con las carnes, que registraron un encarecimiento del 4,41%, explicaron el 62% del aumento de la semana.
Con respecto del porcentaje de productos con aumentos semanales, lo "positivo" es que disminuyó por segunda semana consecutiva, alcanzando el 35%. Sin embargo, el promedio de las últimas cuatro semanas se ubica en 41 por ciento, lo que marca la frecuencia con que se remarcan los precios.
Para las próximas semanas, habrá que estudiar como impacta los aumentos de combustibles de esta semana de un 27 %, que influyen en los costos de logística de toda la cadena y podría avivar las remarcaciones.
El Centro de Panaderos de Merlo fijó un aumento del 25% para el kilo de pan. Desde este viernes 27 de octubre saldrá $1100. Con la suba de $200, el incremento está atribuido principalmente por el alza de los costos de producción. En tanto, aquellas panaderías que pueden acceder a la harina subsidiada el precio del pan serán de $750.
“Varios centros panaderos de la provincia de Buenos Aires, hemos decidido aumentar un 25% nuestros productos de panadería, debido a los grandes incrementos en la harina, su falta y los aumentos en todo el resto de los insumos”, señaló el titular Martín Pinto -según publica TN-.
Por su parte, el Gobierno Nacional definió un incremento del 8,9% en los precios de referencia de la harina común 000 a la salida del molino. De este modo, el precio de las bolsas de 25 kilos quedó establecido en $2825, frente a los $2594 que estaban vigentes desde el 11 de septiembre.
Los motivos detrás del nuevo aumento del kilo de pan
La suba del 25% en el precio del kilo de pan se da porque los panaderos “no podemos absorber más” los costos. La última actualización se dio en agosto y llegó a los $800. Frente a la elevada inflación, Pinto explicó que una bolsa de harina de 25kg salía $4900 semanas atrás y ahora se sale entre $6500 y $7000. Además apuntó que desde el sector están sufriendo “una especulación atroz”.
A su vez, el titular del Centro de Panaderos de Merlo remarcó que “la gente se lleva cada vez menos” por el mismo dinero. Con los nuevos valores, con $300 el cliente se lleva “tres o cuatro panes”.