La delegada de ATE en el Servicio Meteorológico Nacional, Ana Saralegui, cuestionó las políticas de ajuste aplicadas en el organismo y alertó por las consecuencias que podrían tener en la calidad de los pronósticos y en la seguridad de la población.
“El Gobierno decidió pasarle la motosierra a este organismo sin dimensionar la importancia de nuestro servicio”, afirmó. Según explicó, el proceso de reducción de personal comenzó en 2023 y se profundizó recientemente. “El año pasado echaron a 23 compañeros y ahora a 140 más”, detalló.
Menos mediciones y riesgo en los pronósticos
Saralegui advirtió que los recortes ya impactan en el funcionamiento operativo del organismo. “La mitad de las estaciones meteorológicas ya no realizan mediciones durante la noche, y eso afecta directamente la base de datos”, señaló.
En ese sentido, remarcó que esta situación podría debilitar la precisión de los pronósticos y generar riesgos en distintos ámbitos. “Se pone en juego la vida de las personas, pero también cuestiones clave como el tráfico aéreo, catastrofes naturales y la seguridad de los vuelos”, indicó.
Críticas al modelo de “modernización”
La delegada también cuestionó el enfoque del Gobierno respecto a la modernización del Estado. “Dicen que quieren modernizar, pero lo que están haciendo es desguazar los organismos sin ningún criterio”, sostuvo.
No obstante, aclaró que desde el sector no se oponen a cambios estructurales. “No estamos en contra de la modernización, pero tiene que ser planificada, sistemática y con inversión, no con despidos”, afirmó.
Salarios y condiciones laborales
Por último, Saralegui expuso la situación salarial de los trabajadores del organismo, especialmente de los observadores meteorológicos. “Un observador con más de diez años de experiencia cobra entre 300 mil y un millón de pesos, con cargas horarias muy altas”, explicó.
Desde el sector advirtieron que continuarán visibilizando el conflicto y reclamando políticas que garanticen el funcionamiento adecuado de un servicio considerado esencial.