Referentes del proteccionismo animal en Comodoro Rivadavia volvieron a cuestionar el funcionamiento del servicio municipal de castraciones y advirtieron que la ciudad atraviesa una situación crítica por la reducción sostenida de intervenciones. En diálogo con Malas Lenguas, la proteccionista Virginia Paredes aseguró que la actual gestión “se dedicó a castrar cada vez menos” y sostuvo que los números oficiales reflejan una fuerte caída del servicio.
“En 2022 se hicieron aproximadamente 8.300 castraciones y en 2025 no llegaron a 5.000. Se perdieron más de 3.000 castraciones en tres años”, afirmó. Según explicó, los datos surgen de pedidos de informes realizados al área municipal de Veterinaria y muestran una capacidad operativa muy por debajo de lo que necesita la ciudad. “Comodoro necesita entre 90 y 100 castraciones por día”
Paredes remarcó que actualmente se realizan menos de 20 intervenciones diarias, cuando, de acuerdo a estudios poblacionales y recomendaciones de especialistas en equilibrio poblacional, Comodoro debería concretar entre 90 y 100 castraciones por jornada para frenar el crecimiento de animales en situación de calle. “Hay una población estimada de 100 mil animales en la ciudad. Para equilibrar esa sobrepoblación se debería castrar al 20% por año, es decir unas 20 mil castraciones anuales”, explicó.
Además, cuestionó que el único tráiler de castración permanezca largos períodos en un mismo barrio y señaló que muchos sectores de la ciudad quedan sin cobertura. “Hay barrios donde el servicio no pasa hace muchísimo tiempo. El año pasado, de 41 barrios de zona sur, solo recorrieron diez”, detalló.
Denuncias por horarios reducidos y falta de organización
La proteccionista también denunció irregularidades en la prestación diaria del servicio. Relató el caso de una vecina que se acercó al tráiler a media mañana y se encontró con que los profesionales ya se habían retirado. “Le dijeron que los veterinarios tenían cosas que hacer. El horario informado es de 7 a 14, pero muchas veces empiezan tarde y terminan muy temprano porque hacen pocas castraciones”, sostuvo.
“Hay recurso humano, infraestructura y presupuesto. Lo que falta es reorganización y decisión política”, señaló.
Colonias ferales y críticas al protocolo municipal
Otro de los puntos que expuso fue el crecimiento de colonias de gatos ferales, una problemática que —según explicó— se agrava por la falta de un abordaje adecuado. Indicó que los animales capturados deberían ser castrados, vacunados y desparasitados en una sola intervención, ya que luego resulta prácticamente imposible volver a atraparlos.
“Pretenden que los vecinos vuelvan a capturarlos 15 días después para vacunarlos. Eso no funciona. Un gato feral no vuelve a entrar a una jaula”, afirmó.
Mencionó accidentes de tránsito provocados por animales sueltos, riesgos sanitarios vinculados a parásitos y situaciones de abandono extremo. “No es un problema de las proteccionistas. Es un problema de salud pública y de seguridad vial. Se puede resolver, no es caro ni complejo, pero alguien tiene que decidir hacerlo”, concluyó.