Pablo Contreras, referente en Chubut de la Fundación Estrellas Amarillas, advirtió sobre la gravedad de los siniestros viales, denunció la falta de controles y reclamó medidas urgentes para evitar más muertes en las rutas.
En diálogo con el programa “Nunca Es Tarde” por Radio De Camioneros 90.3, Pablo Contreras, referente de la Fundación Estrellas Amarillas en Chubut, volvió a poner en agenda una problemática que no da tregua: los siniestros viales y la falta de conciencia al volante.
El activista, que se sumó a la organización em 2023, tras la muerte de su hijo Rodrigo en el año 2017, explicó que la fundación lleva más de dos décadas trabajando en todo el país para visibilizar las consecuencias fatales de la imprudencia en las calles. “Cada estrella amarilla representa una vida que se perdió y una familia destruida”, remarcó.
Durante el último fin de semana, se pintó una nueva estrella en homenaje a Matías Miranda, alcanzando un total de quince en la zona. Además, anunció que el próximo 21 de marzo se colocarán dos nuevas señalizaciones sobre la Ruta Nacional 3, en los kilómetros 5 y 14.
Contreras destacó que estas intervenciones no solo buscan recordar a las víctimas, sino también generar conciencia.
En ese sentido, explicó la diferencia clave entre “accidente” y “siniestro vial”: “Un siniestro implica muerte o consecuencias graves. No es algo azaroso, es evitable y muchas veces producto de la imprudencia”.
Uno de los puntos más críticos que señaló fue la conducta de los conductores. “Hoy, de cada diez autos, ocho van con el celular en la mano. Es una locura. No hay respeto por las normas ni por la vida”, advirtió. También apuntó contra la falta de controles y políticas públicas efectivas: “Sin radares, sin fotomultas y sin campañas reales, esto no va a cambiar”.
El referente insistió en la necesidad de avanzar con reformas legales más duras. “Si alguien mata conduciendo alcoholizado o de forma temeraria, tiene que ir preso. Hasta que eso no pase, la gente no va a tomar dimensión del riesgo”, sostuvo.

Asimismo, remarcó la importancia de la educación vial desde edades tempranas y cuestionó la facilidad con la que se otorgan licencias de conducir.
“A los chicos hay que mostrarles la realidad. El mayor rango de muertes está entre los 15 y 35 años. No es un juego”, afirmó.
Finalmente, recordó que cualquier familia puede solicitar la colocación de una estrella amarilla sin costo y destacó la existencia de la línea nacional 149, que brinda asistencia integral a víctimas de siniestros viales.
“Esto se puede evitar. No hace falta que la tragedia toque de cerca para reaccionar”, concluyó.
